Elogio de las familias sensatamente imperfectas (Gregorio Luri)


 La recomendación me la hizo David, tras decirme que este libro lo recomienda a amigos recién casados o primerizos. La neurona que te dice que no tengo hijos ni estoy casado tiene razón. Sin embargo, quien trata con padres o jóvenes con frecuencia podrá obtener buenas razones que transmitir. Podrá escupir a la cara de padres que "usted es imperfecto", tras lo cual vendrá una retahíla de defectos. Casi mejor no enumerarlos, que sean parte del silencio tácito, dejémoslo ahí.

En una charla, exposición o conferencia pueden aparecer escrúpulos por dejarse cosas sin decir. Es muy saludable rechazarlos, la audiencia nunca sabrá que olvidaste algo, les seguirá pareciendo sensatamente imperfecta, según lo ameno, provechoso y breve de la misma. Por eso, presentaré un decálogo como exposición de este libro, conste que contiene mucho más de lo aquí presentado.

Aquí va el decálogo, un resumen de ideas de este libro, es necesario puesto que este ensayo consigue una densidad ni demasiado licuada ni demasiado sólida. Me gusta, te gusta, nos gusta.

1. "Lo que más me gusta de mi labor como pedagogo es hablar con los padres". Así comienza Gregorio Luri a modo de prólogo.

2. "De tal forma que al acabar, la hora u hora y media que han pasado contigo se les haya hecho a la vez corta, amena y provechosa". Me acojo a estos tres conceptos para mis próximas exposiciones en el ámbito que sea. 

3. "Precisamente porque nuestros hijos tienen más energía que sentido común, si alguien tiene que estar dispuesto a poner siempre, incondicionalmente, el sentido común, han de ser los padres. Y eso cansa y, además, no siempre andamos sobrados de sensatez". Desde aquí animo a los padres a currarse el ocio de los hijos. Recomiendo un club juvenil, así descansan padres e hijos, gran fórmula.

4. "El día que la aventura en el bosque fue sustituida por el juguete didáctico, los fabricantes de juguetes dieron un gran paso comercial hacia delante, pero la humanidad dio un pequeño paso para atrás. (...) Pero, se lo confieso, me alegro un poco —discretamente, para que no se me note— cuando los veo con una pequeña herida en las rodillas, porque creo sinceramente que un niño sin un rasguño en la piel, es un niño de escaparate."

Complemento esta idea con otra: "Yo tenía que dar una charla y defendí que los hijos (y nietos) son como los barcos. El lugar más seguro para ellos es el puerto, pero no están hechos para eso, sino para hacer travesías cada vez más largas y expuestas a los caprichos del clima."

5. "La solidaridad de una familia normal es innegociable. Está preservada de la negociación y la táctica. Se mantiene firme como un elemento de estabilidad cuando todo cambia y se altera". Esta estabilidad tiene varias patas, por ejemplo: "A nuestros hijos, juzguémoslos cuando haya que juzgarlos, para bien y para mal, porque de ese modo les estamos diciendo que los consideramos personas responsables de sus actos, y no unos insensatos que no saben lo que hacen."

6. "Sabes, a ciencia cierta, que eres un padre normal e imperfecto cuando tus meteduras de pata pasadas sirven para unir a tu familia alrededor de una paella y compruebas que tus hijos saben que tienen un padre imperfecto pero que no por eso han dejado de quererlo" & "Les aseguro que hay imperfecciones paternas que con el tiempo se vuelven entrañables."

7. "¿No le habremos cedido el uso de la palabra, en exclusiva, a ese invitado tan maleducado que es el televisor?" Receta: no se come viendo la televisión. "Si les dijera que sus hijos consumen delante de sus narices una sustancia tóxica que deja secuelas en su desarrollo, me dirían ustedes que exagero."

8. "Las rutinas son importantes. Más aún: son higiénicas. Y, además, en contra de lo que a veces se piensa, nos permiten ser más libres porque liberan nuestra mente de las preocupaciones inmediatas. (...) Me atrevo a añadir que sólo las personas disciplinadas son realmente libres. Los indisciplinados son arrastrados por sus estados de ánimo y por el desorden que suele acompañarlos."

9. "Debería saber también que con frecuencia la motivación es el regalo del trabajo". Solemos pensar lo contrario, que el trabajo es fruto de la motivación. "Ahora muchos pedagogos insisten en que sin emociones no hay aprendizaje. La emoción es, efectivamente, un fenomenal motor del aprendizaje, pero el aprendizaje es también un fenomenal motor de emociones."

10. «Ser asesino a sueldo es fácil, lo difícil es ser padre». Enhorabuena a los que formáis estas familias sensatamente imperfectas. Papá, mamá, enhorabuena.