A esas bicis rotas

 


El otro día no me resisití y tuve que hacer esta foto. Pensé en esa bici que seguramente habrá recorrido parques, campos de tulipanes o albuferas. Ahora, se limita a reposar abandonada con partes siniestradas hasta que alguien la desguace. En el mejor caso, las llantas aún siguen, pero rotas. Ojalá el libro de su vida hubiera acabado de otra forma, o quizás no ha terminado aún. 

¿Te mató algún borracho? ¿Quién lo hizo? Tienes un daño crónico e irreparable, ya no serás la que fuiste jamás. Nadie hay dispuesto a quererte. Estoy seguro de que esa bici vendería sus luces por tener una cadena. Y vendería la cadena por tener una rueda. Callejón sin salida. Tirarle unas monedas a la bici no sería muy útil, aunque son redondas no creo que sean suficientemente grandes para servir como ruedas. Nadie se atrevería a repararla... ¿para qué?

Pensé que era un tanto extraño estar conmovido por una simple bicicleta, y para no tener que dedicar mis sentimientos a una simple bici, los trasladé a tantas personas que así viven. Que así malviven. 

Bendito dilema, qué hacer con gente que ha sufrido tantos traumas, que ha pasado por tanta miseria que ya pierden hasta la vergüenza. Habiendo gente dispuesta a destrozar, quién tiene capacidad para reparar, dónde están los mecánicos.