Don Millán

 


Hay gente, mucha, a la que agradecer cosas. Y aquí puedo hacerlo cediéndoles mi espacio. Hoy toca cederlo a Don Millán. Inserto recuerdos de mi abuela acerca de este hombre, quien fuera sacerdote en tiempos de guerra en el pueblo de mi padre: Vara de Rey.


“Como no había cura, en la casa del cura tenían todas las cosas, vaya vaya. Don Millán, y había otro, pero Don Millán el que más estaba. Nunca lo vieses con la cabeza levantá, iba por la calle con su cabeza gacha. Siempre lo mismo. Eso va metío en la cabeza y ya no sale. 


Don Millán, qué buena persona era aquel hombre, nunca llevaba la cabeza levantá, siempre con la cabeza gacha. Y es que vivía allá al lado de la abuela Mónica y la abuela Mónica ha hablao mucho con él. Era una buena persona aquel hombre y luego cuando la guerra se lo llevaron y ya en Cuenca le mataron.


Rezaba, y no le dejaban que rezara, los socialistas no le dejaban que rezara y les decía: “voy a rezar tos los días cuando quiera, ya me podéis matar o hacer lo que queráis, pero yo os voy a rezar tos los días”. Y era lo que hacía, rezar, el hombre ese. Vivía allí, a la calle de la abuela, por la mitad de la calle vivía el hombre.”


Esto es lo que sé de boca de mi abuela acerca de Don Millán Garde Serrano. En mi afán por descubrir algo acerca de este buen hombre, me encuentro con la sorpresa de que fue beatificado por la Iglesia Católica hace poco.


No hay duda de que este tipo ayudó a mi familia entonces en aquellos tiempos: a mis bisabuelos Mónica y Adrián. Por extensión, ayudó a mis abuelos Luisita y Dioni y al resto de la familia. Gracias Don Millán. El archivo histórico me permite aprobar también la versión de mi abuela. Mi abuela no se puede mover de la cama a día de hoy, pero como diría Ana Iris Simón: “como vivió hablándonos de lo importante, contándonos quiénes éramos y de dónde veníamos, sobre todo dejó”. Acabo la cesión del espacio a Don Millán con su breve biografía:


Murió como consecuencia de las condiciones carcelarias y los malos tratos sufridos en Cuenca el 7 de julio de 1938, a la edad de 62 años. Estudió filosofía y teología con resultados extraordinarios. Fue ordenado sacerdote el 21 de diciembre de 1901 y entró en la Hermandad [de Operarios Diocesanos del Sagrado Corazón de Jesús y de San José] en 1903. Ese mismo año obtuvo la Licenciatura en Derecho Canónico en el Seminario San Ildefonso de Toledo. Trabajó en la formación de seminaristas en Toledo, Badajoz, Cuernavaca, Querétaro, Valladolid, Salamanca, Astorga, Plasencia y León, como profesor, administrador o director espiritual. Era un sacerdote especialmente enamorado de la Eucaristía.