Un buen amigo me explicó el otro día que estaba descontento porque otra persona le había quitado de favoritos de Spotify una canción. Por lo visto, esa canción se acababa de poner de moda, pero a él ya le gustaba desde hacía tiempo, y ya no podía demostrar que él la había descubierto antes que el común de los mortales.
Pues bien, ahora Elon Musk está de moda. Y vengo aquí a demostrar que yo le di al botón de 'Favorito' hace unos cuantos años. A sus forofos irracionales nos llaman 'Musketeers'. Pude leerme su biografía (de Ashlee Vance) hace cuatro años, y es que este tipo es un genio, cada vez más comprendido. De esos genios locos que florecen como esporas una vez por siglo. Como propone Jorge Bustos, habría que tallarle la jeta en el monte Rushmore.
Lo primero es reconocer que está loco: «Como dice su exmujer, Justine: "Hace lo que le da la gana y se mantiene en sus trece. Es el mundo de Elon, y los demás formamos parte de él"». Que este es su mundo, que lo mima como si fuera su responsabilidad, que aún no ha sido demostrado que su ambición es de mero ególatra.
Al menos en su locura subyace un sustrato de inteligencia descomunal, que le hace ser un visionario: «Sin embargo, aquel niño poseía un rasgo de carácter que resultaba aún más llamativo: su obsesión por la lectura. Desde muy pequeño parecía tener siempre un libro entre las manos. "No era nada raro que leyera diez horas diarias —dice Kimbal—. Los fines de semana podía leer dos libros al día"».
Es cierto que su ambición, sin ser competitiva, es superior a la de cualquier ser humano. «Cuando Elon se apasiona con algo, lo hace con mayor fuerza que los demás. Eso es lo que lo diferencia del resto de la humanidad». Que consiga lo que se propone es resultado de un cóctel de inconformismo, profesionalidad e imprudencia. Personalmente, no sería amigo suyo, pero vibro con sus proyectos. No le preguntéis a sus ex-mujeres si creen haber sido lo primero para él y no le preguntéis a su último hijo su nombre.
Paypal, Zip2, Tesla, Neuralink, Open AI, Solarcity, The Boring Company, Starlink, SpaceX, ahora Twitter. Este niño prodigio descansa trabajando: «Estuve a punto de morir —dice Musk—. Tomarme unas vacaciones me enseñó esa lección: las vacaciones te matan». Su proyecto que más me ilusiona es SpaceX, que prácticamente está monopolizando el mercado de envíos espaciales por su inusitada rentabilidad: el santo grial de la ingeniería espacial es la reutilización de cohetes.
En definitiva, que este personaje carne de meme es capaz de llevar la ficción a la realidad, y somos afortunados de seguir en vivo sus hazañas. Y si quieres conocer mejor a Elon Musk y ser un buen musketeer, pues este libro es una buena forma de acercarse a él.
