Orgulloso perdedor


 Hola fumador, hoy me dirijo a ti para que frenes tu vicio, consciente de que mi mensaje puede cohibirte cuando estemos juntos, pero como no fumo, debo encauzar mi rabia de otro modo, y es escribiendo. Y lo digo por varias razones.

Recuerdo cuando hablaba con mi preceptor en secundaria -una especie de coach- y me decía: «no suelo fumar con la gente, pero entiendo que hay confianza». No sé si había confianza en ese momento, pero desde luego la generaba. Es decir, soy consciente de que tiene un misterioso componente de efecto positivo social. Esto no es óbice para mostrar el oscuro rostro del tabaco.

En primer lugar, me dirijo a ti saliéndome del molde de «porque es malo para ti», trasciendo tu importancia, y me remitiré a que «es malo para mí». He aquí las razones:

1. Porque me quitas la libertad de oler la nada, y tu libertad termina donde empieza la mía.
2. Porque hay que ir a tu ritmo, ¿hay que ir al mío? No lo sé, pero tú lo impones.
3. Porque hay que estar en las terrazas de los bares, aunque uno esté tiritando.
4. Porque hay que abrir para que la estancia no se caldee, y entonces, si es invierno, se va el calor.
5. Porque me tiras el humo en la cara. Y si estoy con catarro, cosa frecuente, pues me incordias.
6. Porque siempre cedemos los mismos, ¿será que amamos más?
7. Porque te dejas el dinero y luego no me quieres invitar a una cerveza -o un Nestea-.
8. Porque te ha costado discusiones con tus padres y compartes tu mal hábito con tu ejemplo. No olvidemos las palabras de Einstein: «dar ejemplo no es la mejor forma de influir en los demás, es la única forma de influir en los demás».
9. Porque la estancia huele a tabaco durante las siguientes cuatro horas.
10. Porque tengo que limpiar tu cenicero cuando te lo dejas donde no toca. Eso en el mejor caso, en el contrario, tus colillas pasan a ser residuos callejeros, lo cual atenta contra el Objetivo de Desarrollo Sostenible 12 (Producción y Consumo Responsable) y contra el 13 (Acción por el Clima) de la queridísima Agenda 2030.
11. Porque has generado una dependencia que te tensa si no tienes tabaco al alcance y me trasladas tu tensión.

En resumen, porque si tú fumas, yo pierdo.