El alboroto llega en esta ocasión por una filtración del borrador que podría disolver la validez de la sentencia Roe vs Wade, el caso por el que se hicieron más laxas las leyes de cara a permitir el aborto en determinados escenarios. Este borrador lo dicta SCOTUS (Supreme Court of The United States).
Ante esto, las posturas que se defienden son tres: a favor, en contra y depende. Como no podía ser de otra forma, la opinión pública, más propia del mundo pandillero con esos pañuelos de colores azul y verde, hace que veamos lo que nos separa con más fuerza que lo que nos une. Unos se tiran de los pelos por haber mayoría conservadora en la Corte: "supermayoría conservadora inédita en décadas de seis contra tres". Mientras, otros descorchan champán, aunque estas cosas suelen ser cíclicas, no nos engañemos, pero haber quién les quita lo bailao'.
"Cada 6 minutos mueren una mujer y quinientos veinticinco niños en el mundo a causa de la práctica del aborto". Nos une el sufrimiento de las personas. Nos separa que unos prefieren atender solo a las necesidades de la madre; los yuxtapuestos, también piensan en el no nacido por cuestiones morales, religiosas y también jurídicas.
La frase ganadora se la doy al arzobispo Salvatore Cordileone: "Nuestro objetivo no es hacer que el aborto sea ilegal, nuestro objetivo es hacer que el aborto sea impensable", donde el objetivo implica buscar, ir en esa dirección. Y es que el dilema está ahí: el plano legal y el plano moral se han de estudiar por separado, no se les puede aplicar la misma receta, ni basta acometer solo uno de ellos. Sin embargo, el plano moral sirve como visagra para mover el plano legal.
Es decir, ilegalizar el aborto evitará abortos. Esta correlación parece acertada, teniendo en cuenta que "ilegalizar" estará dentro del "depende" pero caminando más en la dirección de "en contra", no pensemos que se acaba de abrir el mar Rojo. Esto lo buscamos en la medida en que pensamos que la vida que hay dentro del seno materno es sujeto de derecho, lo consideramos ciudadano y no esclavo, atendiendo a las distinciones antiguas.
El personalismo aboga por esto. Creo que nos excede a nivel individual poder cambiar el rumbo moral, pero si cada uno levanta un altavoz, los decibelios lograrán cruzar más fronteras mentales. Mientras defendemos al neonato que no puede hacerlo por sí mismo, contrarrestamos la cultura del egoismo, del yo, como punto de partida para defender el aborto.
Yo he satisfecho mi criterio en este asunto, ahora habrá que regarlo de nuevas opiniones. Delicioso el croissant de esta mañana.
