Hace ya no recuerdo cuánto, vinieron unos amigos de Madrid a pasar unos días con mi familia. Una de las actividades que hicimos los pequeños fue ir a la Ciudad de las Artes y las Ciencias a meternos en unas burbujas gigantes en las que avanzabas flotando sobre el agua. Era muy cansado y el entusiasmo se pasaba pronto, prometía más de lo esperado.
También he tenido la suerte de jugar a fútbol-burbuja, donde puedes dar empujones a gente y mandarlos a Huesca con billete de ida y vuelta. Si ves venir a tu amigo "el vaca" hacia ti, ves pasar tu vida en unos segundos sin tiempo a recibir la Unción de los Enfermos.
Estas actividades las pude hacer con dos grupos de gente muy distintos, con dos burbujas distintas. Con alta probabilidad, alguien te habrá espetado en cierta ocasión: "es que vives en una burbuja". No vengo a quitarle razón, sino a dársela a ese alguien. Todo el mundo vive en su burbuja, de la familia, de los amigos, de su colegio, de su universidad, de su choza de veraneo. Es lógico entonces encontrar burbujas de varios tipos, tamaños, clases, ideologías. También las habrá mayores y pequeñas, de ahí que en el título haya indicado un grupo en mayúscula y el otro no.
Tampoco te quitaré razón a ti si me cuentas que aquel lo ha dicho por un desaire o por llana envidia. Yo también he querido estar en algunos grupos sociales, pero no siempre es posible, los rubios a veces somos despreciados, aunque los rubios también hemos despreciado a mucha gente... Volvamos al eje discursivo. Con esto quiero decir que la bondad no es la esencia de burbujas de dinero. Ni el dinero es el material con el que se hace una burbuja de fama. Ni un buen colegio es billete para jugar en la burbuja de la educación.
Ahora bien, no vale pinchar una burbuja para poder entrar en ella, tiene que ser un ritual de ósmosis en el que paulatinamente alguien es aceptado por el conglomerado respectivo. Y si no eres aceptado ahí, no vayas con más agujas por favor, te recomiendo resignarte, túmbate aburrido como hice yo hasta que terminó el turno de aquel juego de burbujas en el Oceanogràfic, ya vendrá el fútbol-burbuja.
