El día martes 22 de marzo de 2022 la vida me hizo un examen, me puso a prueba.
He de decir que fue un examen sorpresa, para el que no iba especialmente preparado. La materia era una prueba psicotécnica, por clasificarla de algún modo. Entré en la estancia: un baño escueto, con su WC, su lavabo, una ventana que daba a un patio interior y un ambientador de citronela.
En ese baño, una semana antes yo mismo puse un post-it con esta nota: "no cerrar por dentro, ¡está roto!" Cuando quise salir de mi break de trabajo, acababa de empezar el examen. Calculo que fue sobre las 11.30 am.
Decidí leer el enunciado con calma, decía algo así: "Andrés, estás ahora mismo encerrado en un baño del que no puedes salir, y lo sabías por adelantado. Sin embargo, ahora la salida principal y más intuitiva está cerrada, ya que la manivela no gira por dentro. Te deseo mucha suerte para salir, tu tiempo para aprobar es indefinido".
Abrí el abanico de opciones, y para salir tenía las siguientes opciones:
1) La puerta, que no podía abrirse
2) La ventana, que sí podía abrirse, daba a un patio interior desde el tercer piso y cabía perfectamente
El comodín de llamada estaba descartado, no tenía ni reloj ni móvil. Intenté gritar el nombre del vecino por la ventana pero no resultó eficaz. También pensé que pedir ayuda en un Scape Room tiene poca gracia.
Ahí estaba yo, dispuesto a agudizar el ingenio en una situación de necesidad. Tras descartar la ventana, solo me quedaba la dichosa puerta como opción. Haber esperado a que pasara alguien por la parte externa de la puerta significaba esperar hasta las 6.00 pm aproximadamente, este escenario extendía casi a 9 las horas del examen, eran demasiadas, y ayunando de comida.
La puerta me miraba impasible. Yo la miraba y pensaba. Tras patadas desesperadas con todo mi peso sobre la planta del pie y toda la planta del pie sobre la puerta, ella me seguía mirando impasible. Tras varias series insistiendo, no vi clara esa fórmula. Le pregunté a la puerta si me ofrecía algún recurso, y solo me tendía la mano en forma de manivela rota.
A caballo regalado... Arranqué esa manivela y con la punta poco afilada pero maciza rasgué parte del bajorrelieve de la puerta. Como el metal es más duro que la madera, comencé en la parte interior al marco a la altura de la cerradura. Rascar la puerta era tedioso, salían astillas y serrín, pero la puerta parecía así mas frágil, al menos era reconfortante.
Al cabo de una hora de examen me vino a la cabeza Ortega Lara, Bosco Gutiérrez e incluso Viktor Frankl. En este caso, el secuestrador era yo mismo. Hice una pausa de unos quince minutos para dormir y que pasara el tiempo, pensando que las 9 horas de examen eran la única solución.
Sobre las 13.58, en otro arreón de desesperación, al rascar la puerta de ese modo poco ortodoxo, logré una ligera cavidad en el contrachapado del bajorrelieve de la puerta. ¡Luz al otro lado! Hice palanca con la manivela a través de ese hueco y desmonté esa parte de la puerta. A las 13.59 había aprobado mi examen, duró unas 2h30. Adiós puerta, adiós examen.
Para más consejos de bricolaje, me podéis pegar un toque. Ahora sé que voy más preparado para el siguiente examen sorpresa.
