En una ocasión escuché que en el trabajo hay que dar el 100%. El lunes un 13%, el martes un 27%, miércoles merece 32%, jueves 22%, y el viernes un 2%. Todo bien repartido, con equilibrio. Me pareció sugerente, atrevido, sincero. Carlos me recuerda que si las patatas bravas se tienen que definir con tres adjetivos, cualquier cosa de naturaleza placentera, también.
La semana se soslaya con más rapidez de la que aparenta. Ese 2% de los viernes comienza de la mano de Pantomima Full, quienes te recuerdan que buscas un trabajo que no parezca un trabajo. Los viernes continúan con correos pospuestos al lunes. Y siguen con la consecución de tareas pospuestas. Estas se apresuran con los cuernos mientras te intentas esconder en la curva de Estafeta. Alguna reunión inmisericorde donde la gente esconde cerveza en tazas cafeteras. Hasta que suena la campana como en High School Musical y tiras todo por el aire.
El 4% que me he dejado en la suma inicial se lo pasamos con vergüenza al fin de semana, que nos hemos quedado con cosas sin hacer. Qué razón Juan, cansan más las cosas que no hacemos que las que hacemos. Y con Pereza, nos vamos a buscar una sonrisa de repente en un bar.
Pd.: Mucho ánimo a cada uno en lo suyo. Y a mí, en lo mío, que os confieso que ha empezado la etapa más dura del blog: la pérdida del entusiasmo. Ahora, todo será hábito -ojalá virtud-, obra de verdad valiosa.
