Hamlet (William Shakespeare)


 Leer o no leer: esa es la cuestión. Como se te ocurra leer, este libro caerá en tus manos en cualquier momento. Al navegar por tierras, terruños y tundras de libros, este será un salmón, de esos que sostienen la cadena trófica de la cultura. Ahora bien, no valdría tampoco leerlo para hacerse el selfie, nos lo recuerda Chesterton en su 'Autobiografía': "El objetivo de la vida es la capacidad de apreciar; no tiene sentido no apreciar las cosas como tampoco tiene ningún sentido tener más cosas si tienes menos capacidad de apreciarlas".

Me veo poco capacitado para desentrañar con justicia este libro, ya que es insondable, en la medida en que miles de tesis, cátedras, manuscritos y obras de varias artes lo avalan. No obstante, mi reputado aval lo adjunto con pretexto: disfruté mucho y bien de la genialidad lírica y narrativa.

Un profesor conocido se explayó con acierto en una ponencia sobre Hamlet, y no deja de sorprender las palabras clave de la misma: 'Hamlet, muerte, justicia, venganza, modernidad'. Esto es, Hamlet se ancla en el pasado pero nos habla hoy, a la modernidad, no ha caducado ni lo hará.

En un apunte de la ponencia: "Si ahora la verdad viene por las evidencias empíricas, nos topamos con que no podemos saber nada con certeza acerca de la muerte, salvo que tiene la última palabra y que ahí acaba todo. En Hamlet encontramos ya en germen una actitud existencialista". Este germen sin duda choca con la vertiente cientificista que se opone a la religión, provocando una estéril disociación. La religión empieza donde termina la ciencia, ni más ni menos, tienen ámbitos de acción distintos. Por ejemplo, tras la muerte, poco tiene que decir la ciencia.

Me sorprendieron gratamente el juego de recursos literarios que lucen en la obra. "Puedes estar seguro de que, si las palabras están hechas de aliento, y el aliento de vida, No tengo vida para dar aliento a lo que tú me has dicho" / "Juro, señora, que no estoy usando en absoluto ningún arte: que está loco, es verdad; y también es verdad que es una lástima, y es una lástima que sea verdad". Repito la cuestión: leer o no leer.